El día de hoy tengo sentimientos encontrados. Siento un poquito de tristeza, pero estoy sobre todo muy feliz de ver a mi hija que está realizándose en todos los campos: como persona, como profesional y como un gran ser humano, que es lo más importante. Eso me llena de satisfacción, el sentir haber cumplido una tarea.
Siempre me consideré un ser muy afortunado y con suerte. He sido poseedor de la mayor fortuna que alguien ansíe tener: hijos maravillosos. Todos ellos me han dado satisfacciones. Hice la mejor inversión y a cambio recibí muy buenos réditos, y hoy en este día muy especial mi fortuna se incrementa con un hijo más.
Mi tiempo al lado de ellos, cómo lo disfrute. Qué orgulloso se siente uno cuándo le dicen como padre “pase a la mesa principal, su hija es la abanderada”, “su hija está considerada como la mejor bachiller”, “su hija es muy talentosa”, “su hija es un gran ser humano”. Una vez la rectora del colegio me preguntó “¿qué les da de comer que todos son brillantes? Leer sus escritos me llena de emoción. Yo soy su principal fan.
Vienen a mi recuerdo su niñez, su crecimiento. Anécdotas como esta: cuando tenía 4 añitos fui con ella a comprar el pan a la vuelta de la casa en la misma manzana y me faltó plata. Le dije “mijita, vaya donde la mami y dígale que me mande 100 sucres”. Ella voló a ver la plata pero olvidó el camino de regreso y se fue de largo a la otra cuadra. Se puso a llorar al ver que no venía. Voy a la casa y la mama me dice que hace rato que salió. Fuimos en precipitada carrera a buscarla y la encontramos en brazos de una señora y la niña decía “se perdió mi papito, se perdió mi papito”, pero no reconocía que la perdida era ella. Desde ahí su problema de orientación ha sido crónico.
Me decía “ya pones a esa vieja”. Era Mercedes Sosa. “Ya vienes con tu música muda”. Era la música instrumental. Tan ingenua ella. La música con cantante, esa sí era música.
Con ella aprendí a decir que ella era la más bella de todas las bellas, pero las primas malas se encargaban de dañarme el encanto. Cuando me preguntaba por algo que no sabía yo le decía “mijita eso es lo único que no sé”. A lo largo del tiempo se daría cuenta de que habían muchísimas cosas que su papito no sabía.
Recuerdo los sánduches que le hacía para que lleve al colegio. Llegaron a ser tan famosos que terminé haciendo de a 6. No sé si los vendía o se los comía, pero yo nunca vi plata.
Mi relación ha sido muy estrecha con todos mis hijos mientras estuve a su lado. No fui muy amigo de los expresos. Ese fue mi mejor trabajo: prepararles su lonchera, acompañarles a sus aulas, llevarles a todas sus actividades. No recuerdo haber recurrido a castigo físico alguno. Nunca lo necesité.
Con Estefanía es increíble la afinidad en muchas cosas. Con solo una mirada hemos sido capaces de entendernos. Ha sido siempre solidaria. Siempre le dije que mi amor por ella era incondicional, que lo que ella eligiera yo la apoyaría. Eso significa total libertad. Nunca exigí que hiciera algo que a ella no le gustase. En todas los campos total libertad.
Hoy inicias una nueva etapa en tu vida. El camino no es fácil. No soy la persona indicada para decir cuál es la fórmula del éxito. Te tocará a ti mismo descubrirlo, pero hoy tienes mejores herramientas que en nuestra generación. Estás mejor preparada, estás en
Quiero agradecer su presencia, amigos y familiares. A todos nos une algo en común: el gran cariño a Javier y Estefanía.
Ahora la clásica: sepan disculpar cualquier cosa. Después de todo estamos en confianza. Sepan que todo está hecho con el principal ingrediente: mucho amor. La familia es el núcleo de la sociedad. Es ahí donde se forman los seres equilibrados que tanto necesitamos. El ejemplo, qué importante.
Quiero también agradecer a toda la familiay a todos los aquí presentes ,Que sin escatimar esfuerzo vinieron, muchos de tan lejos en una fecha tan difícil, de tanto compromiso. Mi principal agradecimiento a mis queridas hermanas: a Juany, a Lucy y a Cecilia por todo el apoyo que hemos recibido de ellas Que el éxito de uno, es de los dos, unidos en los triunfos y en las caídas.
Como agradecerte por todo Kobe
Hace 10 años


